Archivo mensual: abril 2005

Más vueltas al mundo…

El Corte Ingles (los grandes almacenes de España) tiene en su agencia de viajes tres vueltas al mundo. Míratelas aquí (archivo pdf). No ponen precios.

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British y el menú de Chiva Som

British Airways ha cambiado de menú. Ahora te ofrece una carta servida exclusivamente por el resort Chiva Som de Tailandia, considerado uno de los mejores spa del mundo.
Solo para sus pasajeros de primera clase, y para sus trayectos de Londres a Bangkok o Nueva York.

Pero sí no vas a volar con ellos, puedes comprarte el libro que venden en su web por 48 dólares y te lo mandan a casa (gastos de envío incluidos). Tienes online también las recetas por si tampoco vas a comprarles el libro.
Y que es lo que hacen de comer los del resort Chiva Som para que British se haga participe del ágape? Pues tenemos por ejemplo salmón marinado tostado con ensalada de papaya verde o ensalada de ternera a la parrilla con hierbas de Siam…


No es el menú en cuestion, es uno de Lufthansa.


El resort Chiva Som

Los viajes y hoteles más baratos

Un viaje de 26 años

Curioso el articulo de sentinel.
Comentan que hay una posibilidad de recorrerte el mundo pero que constaría de 26 años llevarlo a cabo. Se trataría de ir visitando cada año un país que comenzase con una letra del abecedario, de ahí los 26 (son las letras del abecedario).

Así…puedes empezar por ejemplo el primer año por la A y bien recorrerte un país que empiece con esta letra, por ejemplo, Argentina, o bien, recorrerte todos los países que empiezen con dicha inicial.
Necesitas 26 años y no comiences más tarde de los 40 años….

Las ciudades más caras del mundo…

Según el estudio hecho por ubs, las ciudades más caras del planeta son Oslo y Copenhague, seguido de Tokio y Zurich. Luego vendría Londres.

Madrid esta en la 29 y Barcelona en la 35.

La más barata es Buenos Aires….

Aquí tienes el archivo pdf con todos los datos…

Un mundo revuelto…

Eso es lo que parece viendo este bonito grafico en el cual te advierten de mantener precaución en ciertos países debido a actos terroristas, alertas sanitarias y demás. En algunos casos, no cabría decir siquiera que ni aparezcas…

Emblemas y récords

Hace unos meses me invitaron a dar una extraña vuelta al mundo y dije que no. Creo que es una de las pocas veces, en toda mi vida, que he rechazado una propuesta de viaje.

Se trataba de subirse a un avión durante más o menos dos semanas, recorrer los cinco continentes y detenerse en nueve o diez lugares de la Tierra considerados por los organizadores como “emblemáticos y significativos”.

Yo me pregunte: ¿y para qué demonios tengo yo que viajar emblemáticamente?, ¿quiere decir que tienes que llevar emblemas en las solapas de la chaqueta, en el ala del sombrero, en la camiseta e, incluso, en los gayumbos?,¿y qué emblemas hay que visitar? Vi en la larga lista los nombres de la isla de Mururua, los templos de Camboya, Bangkok, Machu Picchu, las estatuas de la isla de Pascua…, y dejé de seguir leyendo: tanto emblema significativo me abrumaba. El mundo del viaje puede ofrecerte, a veces, situaciones en todo punto surrealistas.

Últimamente vengo llegando a la conclusión de que casi es mejor no salir de casa que ir a muchos lugares de los que te proponen o hacer tonterías sin cuento mundo adelante con tal de llamar la atención. Viajar es una actitud, no un ánimo de crear records, como el de los emblemas significativos.

No hará ni tres meses que, en un programa de televisión de cuyo nombre no quiero acordarme por un tiempo, me tuve que sentar para hablar de viajes al lado de un tipo que tenía calculados con exactitud los miles de kilómetros que recorría cada año y cuyo principal interés en la vida consistía en conocer “todos, todos, todos” los países del mundo.

“¿Y que pasa cuando un régimen se hunde y el país se fracciona en varios, como sucedió, por ejemplo, con Yugoslavia o la Unión Soviética?”, le pregunté.

“Pues cojo un avión y me planto en el país recién nacido, aunque ya hubiera estado cuando pertenecía al que ha desaparecido o del que se ha escindido”, respondió seguro de sí.

“¿Y qué haces allí?”, insistí.

“Exijo en la aduana que me sellen el pasaporte, me hago fotos ante los monumentos emblemáticos significativos, procuro que en una de ellas se vea una bandera y unos días después me vuelvo a España”, afirmo con rotundidad. ¿Qué hacer ante semejante mentecato?, me pregunté.

Pues lo más útil: callarme….

Texto de Reverte en viajar