Pistaaaaaaaaaa!!!!!!!

¡¡¡Ayyyy madre!!! que resulta que aquí la servidora, tiene pánico a volar, si, pero auténtico pánico. Joder ¿que queréis? nunca he comprendido como una cosa tan gigantesca es capaz de suspenderse en el cielo. Si os paráis a analizar no es tan disparatado lo que digo, veamos…¿cuánto puede pesar sólo lo que es el avión eh? ¿cuántos kilos o toneladas o lo que sea? eh? cuánto? y eso sin tener en cuenta el peso del equipaje (que la muá por ejemplo es de las que se lleva hasta las botas de lluvia, por si las moscas) y el peso de los pasajero ¿que?. Porque aquí una está delgadita (fruto de muchos desengaños amorosos y cambios de metabolismo), pero en mi último viaje me toco un señor a mi lado ( y que conste que no tengo nada en contra de los gorditos eh?) que literalmente se le salía el trasero de su asiento e invadía sutilmente el mío, tan sutilmente que hice todo el trayecto desde Guatemala a Sevilla con las piernas cruzadas y mi cara pegada a la ventanilla. Claro que si me dejo llevar un poco por lo superficial (y aquí el que no lo sea que tire la primera piedra…), el tío llega a estar medio bueno y entonces habría sido el viaje de mi vida!!. Además de por los sutiles rozamientos, por le hecho de que yo necesito continuamente que me expliquen de dónde procede cada ruído del avión, esto es, si se enciende una lucecita roja, verde o del color que sea, ya estoy preguntando al de al lado el ¿por qué? ¿que ocurre? ¡¡¡deme una explicación por Diossss!!!! (como si el pobrecito mío lo supiese…) ni que decir que en el momento que el avión desciende lo más mínimo, mi cara se pone verde limón y automáticamente tengo que agarrar la mano de mi compañero de vuelo, bueno…más que agarrar…estrujar y estrujar hasta que el color de mi cara vuelve a ser…¿amarillo?. No como, no leo, no duermo (aunque me metan tres transiliums antes de coger el vuelo) y lo que es peor, no permito que el que se siente a mi lado duerma. Lo digo totalmente en serio, que no se lo ocurra dormirse en mi presencia porque automáticamente lo despierto con una colleja.

– ¡Me da igual que no me conozca oiga! yo estoy cagá y usted o se caga conmigo o se inventa cualquier explicación técnica, que yo, prometo creerla…

-¿y me puede decir que hace esa nube en mitad de mi camino? ¿y por qué es tan negra?

-¡¡No oigo el motor por favor!!! ¿cómo que es normal? llame ahora mismo a la azafata que nos matamos ¡¡¡¡nos matamossssssssssssssssss!!!

Sigue leyendo aquí. Texto de sobreviviré.

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