El regateo según la filosofía

El juego de regateo se basa en una negociación entre sujetos, que pretende llegar a una acuerdo unánime sobre los principios que servirán de criterios para valorar sus instituciones y sus costumbres.

Existen dos consideraciones adicionales: durante el juego los participantes pueden comportarse egoístamente, sin embargo después de acordados los principios de justicia, los participantes deben someterse a ellos: “tener una moralidad es como haber adquirido un firme compromiso previo; porque debemos atenernos a los principios de la moralidad aunque sea en perjuicio propio” (Rawls). A este juego Rawls lo llama “velo de ignorancia”, en el que los individuos de una sociedad se “olvidan” de si son blancos o negros, hombres o mujeres y de esta manera eligen ciertas instituciones fundamentales. Esto también es conocido como “Posición Original”.

Por John Rawl, filósofo político.

Y unos consejos para regatear:

1. Por lo general, el vendedor empieza con un precio muy muy alto. Esto se debe a que siempre hay alguien que no está acostumbrado a regatear y que por consiguiente pueda acabar comprándolo. La reacción más conveniente sería reírse a carcajadas, sonreír profundamente o ponerle cara de gran asombro. Esto hace que el vendedor sepa que tú sabes el precio real del artículo. Y no nos asustemos sí nos dijo un precio muy alto; podemos acabar aún comprándolo a buen precio. Están estudiándonos.

2. Sí te han dicho un precio muy alto, la jugada ahora sería decirle tú un precio muy muy inferior a lo que podría costar el artículo. Le estamos haciendo lo mismo que él no has hecho.

3. Una actitud buena sería en este caso, hacerles ver que nos vamos; decirle ¡adiós! Por lo general, después del adiós, viene una oferta más rebajada por parte del vendedor. Sí te separas un poco más, habrá una segunda oferta aún más beneficiosa. Más de dos ofertas cuando uno hace que se va no habrá. Sí te preguntan ¿Cuanto pagas tú? les dices un precio bajo, lo suficiente para que haya un buen trecho de dinero entre lo que te dijo él y lo que le dices tú. Así hay un buen margen para negociar.

4. NO muestres interés por solo un artículo. Si haces eso, justo ese producto se convierte en algo así como el más caro -ya me entendéis-. Se ha de hacer ver que te gustan unos cuantos hasta acabar preguntando por el que si te interesa, como quien no quiere la cosa.

5. Cuidado con el sentimiento de culpa. Te invitarán a café, té, bocaditos, etc. Sí aceptas, ellos harán hacer ver que si te vas sin comprar eres malo. Y no es así -ellos lo hacen para que acabes comprando-. Sé fuerte y resiste si no quieres el producto.

6. Siempre hay que estar amistoso y simpático. Sí el comerciante te coge un cierto aprecio, el precio final será mejor.

7. Ideal sería que fuéramos en pareja y hacer un poco de teatro. Tú lo quieres y tu pareja -o quien sea- se niega en redondo. Esto hace que intente convencer a tu cómplice con un mejor precio.

8. Lo mejor sin duda es saber con antelación el precio real del producto. Esto les hará ver que contigo no hay posibilidad de mucho regateo y ya irán a dejártelo a un precio interesante.

9. Encuentra a dos vendedores de dos tiendas distintas con el mismo producto y juega con los dos. Haz que entre los dos luchen por vendértelo.

10. Si no tienes intención de comprar no regatees en ningún caso.

11. No dejes que nadie de alrededor regatee por ti. En este caso, acabaras pagándole hasta su comisión correspondiente sin darte cuenta. Tú solo regatea.

Consejos leídos en Wikitravel.org Foto VentanasVoyage.

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